Agrupamos aquí aquellas energías que se vinculan en última instancia, a escala microscópica (del tamaño de los átomos),
con las fuerzas eléctricas entre partículas cargadas. Como ejemplos
están la energía calórica, la energía eléctrica, la energía radiante y
la energía química.
A
escala atómica el calor se traduce en un movimiento desordenado de las
moléculas. A nuestra escala macroscópica el calor (o la energía
calórica) es la forma de energía puesta en juego cuando varía la
temperatura de un cuerpo o bien cambia su estado (por ejemplo es el
calor el que derrite el cubito de hielo).
La energía calórica también puede ser convertida en energía mecánica, como sucede en una turbina, en una máquina de vapor o en el reactor de un avión. Sin embargo esta conversión nunca puede ser total.
Energía eléctrica:
Las partículas cargadas ejercen unas sobre otras fuerzas eléctricas. De la misma manera en que la energía potencial gravitatoria
está asociada a las fuerzas de la gravedad o peso, la energía potencial
eléctrica está también asociada a las fuerzas eléctricas entre cargas.
El movimiento de las cargas eléctricas
en un circuito es acompañado por la transformación de la energía
eléctrica en calor (en un cuarzo calefactor), en energía mecánica y
trabajo (en un motor ) o en luz (en una lamparita).
ENERGIA RADIANTE:
Las radiaciones forman parte de nuestra vida diaria: la
energía eléctrica se transforma en calor en el filamento de una
lamparita, calor que a su vez es evacuado de la lamparita en parte por
radiación luminosa e infrarroja; en un horno a microondas
la energía eléctrica les transfiere calor a los alimentos por medio de
radiaciones llamadas justamente "microondas", muy similares a las que se
utilizan en los radares; las ondas de radio y televisión
transportan desde las emisoras hasta las antenas receptoras una energía
pequeña, pero suficiente para llevar de un lugar a otro imágenes,
sonido u otra información.
Inversamente, una parte de la radiación proveniente del Sol puede ser transformada en energía eléctrica gracias a las fotopilas, como las que encontramos en algunos relojes pulseras y calculadoras.
Energía química:
La energía química disponible como consecuencia de una reacción química está asociada a las uniones que existen entre los átomos en las moléculas. Dos átomos libres de hidrógeno se combinan químicamente con un átomo de oxígeno formando una molécula de agua y liberando (o sea emitiendo) energía.
Si se quiere desarmar una molécula de agua se debe gastar
energía. Dicho en otras palabras, se gana energía formando moléculas de
agua a partir de hidrógeno y oxígeno, pero se gasta energía para
desarmarla y volver a tener átomos libres de hidrógeno y oxígeno.
En general cuanto más unidos están los átomos en una
molécula (como en el caso de los dos hidrógenos y el oxígeno en la
molécula de agua) menos energía puedo sacarles, y cuanto menos unidos
están (como son los átomos libres del hidrógeno y el oxígeno) más
energía se puede sacarles. Las energías químicas del hidrógeno y del
oxígeno son mayores que la de las moléculas de agua. Cuando el hidrógeno
y el oxígeno reaccionan químicamente (es decir cuando tiene lugar la combustión) para producir agua, sobra entonces una parte de la energía química que aparece como calor.
En una central térmica,
la combustión del gas libera energía química en forma de calor; una
fracción del calor es después transformado en energía mecánica del
movimiento de las turbinas, que a su vez se transforma parcialmente en
energía eléctrica en el alternador.
En una batería o pila eléctrica una parte de la energía química
liberada se transforma directamente en energía eléctrica. Es gracias a
la energía química de los alimentos que podemos mantener nuestro cuerpo
en funcionamiento y a la temperatura normal.
